Mulatas (B-48)

Era un dia soleado, el calor era realmente sofocante. Tras levantarme y desayunar, decidí ir a refrescarme a la piscina del condominio donde resido. Alli la vi a ella. Era una mulata de cuerpo explosivo, con un bikini que tapaba lo justo y dejaba casi al descubierto sus pechos, que eran turgentes y maravillosos. Caminaba con un paso elegante y a la vez excitante. Ella me vió, y poco a poco se acercó a mi. Con una sonrisa pícara. Me dijo si quería que pasáramos un rato juntos. Creo que se dio cuenta de mi abultado bañador que no podía disimular mi excitación. Era una escort en Valencia que estaba en la zona buscando dar placer a quien estuviera dispuesto a pagar por ello. Y yo, por supuesto, estaba dispuesto.

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